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Los Negocios y la Gestión como primer pilar de la certificación CMRP

 Articulo 15 de junio de 2026
Román Ventura
Autor: Román VenturaIngeniero de Mantenimiento Industrial, Especialista Jr. en Ingeniería de Confiabilidad y Gestión de Activos.
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El primer Pilar del Cuerpo de Conocimiento de la SMRP, está destinado a los Negocios y Gestión, en estos se definen las habilidades necesarias para convertir a las metas empresariales de una organización en objetivos de mantenimiento y confiabilidad que respalden y contribuyan a los resultados comerciales globales.

El Primer Pilar de la SMRP; los Negocios y Gestión,
El Primer Pilar de la SMRP; los Negocios y Gestión,

Es importante tomar como premisa a este articulo, el siguiente principio del primer pilar de la SMRP; que indica que todos los trabajos del mantenimiento y confiabilidad son realizados precisamente para cumplir con esos objetivos estratégicos del negocio en primer lugar. Cada decisión de realizar una actividad específica debe considerar, ante todo, que sea estratégicamente necesaria y beneficiosa para apoyar el negocio.

Primer Pilar CMRP; Curso Predyc - Gestión y Negocios
Primer Pilar CMRP; Curso Predyc - Gestión y Negocios

Este pilar abarca los procesos que integran los procedimientos operativos con la dirección estratégica de la compañía, incluyendo dimensiones financieras, técnicas, de seguridad y de medio ambiente.

Su importancia para el profesional del mantenimiento es concreta, pues sin este tipo de alineación estratégica, las organizaciones pueden terminar midiendo indicadores que no tienen impacto real en las metas financieras corporativas, y los departamentos de mantenimiento permanecen con una imagen en la cual se perciben como centros de gasto en lugar de habilitadores de valor.

Dominar este pilar permite que los ingenieros y gestores hablen el lenguaje de la junta directiva, justifique inversiones con argumentos financieros sólidos y posicione la confiabilidad como una función táctica que protege el capital de la empresa.

El proceso de dominar este conocimiento implica comprender cómo se construye un plan estratégico de mantenimiento, cómo se mide su desempeño, cómo se comunican los resultados a los diferentes grupos de interés y cómo se gestiona el riesgo de forma integral a lo largo del ciclo de vida de los activos.

Al ir profundizando en estas competencias, el profesional consolida su transición desde el rol de reparador reactivo hacia el de gestor estratégico de la infraestructura industrial.

Las Palabras Clave del Primer Pilar

Las Palabras Clave del Primer Pilar
Las Palabras Clave del Primer Pilar

Dentro del dominio de este pilar, el concepto de negocio implica reconocer que el mantenimiento es una actividad coordinada para obtener valor a partir de los activos físicos. Según la norma ISO 55000, obtener o generar valor generalmente requiere un balance constante entre costos, riesgos, oportunidades y beneficios de desempeño. Tal valor, debe puede ser tangible o intangible, así como financiero o no financiero, y se define técnicamente como la relación entre la satisfacción de necesidades y recursos usados para tal propósito.

Al identificar un patrón de fallas en los registros históricos de una familia de equipos, lo cual permite detectar pérdidas financieras significativas.

Al buscar implementar una estrategia de mitigación justificada técnica y económicamente, es posible revertir esta tendencia. En tal sentido, ejecutar actividades bajo una visión planificada permite disminuir el impacto de las fallas, transformando una pérdida operativa en una recuperación de valor.

Un claro ejemplo, es el siguiente:

Si una organización pierde un millón de unidades monetarias ($) por fallas recurrentes y el equipo de mantenimiento motivado por el conocimiento y el esfuerzo aplicado al desarrollo de la implementación en una forma oportuna y justificada para lograr reducir esta cifra en 250 mil, ese dinero se convierte en un ahorro que va a parar directamente a los ingresos netos.

Esto ocurre porque el dinero que antes se perdía por la inactividad ahora se recupera como margen operativo. Por consiguiente, la gestión del mantenimiento y confiabilidad debe entenderse como una inversión para recuperar valor y no como un gasto necesario.

Eso es lo que significa, en esencia, generar el valor a partir de nuestras acciones, como la prueba tangible de que el mantenimiento influye directamente en la rentabilidad del negocio de forma positiva, como la inversión que se hace para recuperar el valor, y no como el centro de gastos antes mencionado.

La cuestión central, es que todo ese balance depende de una estrategia bien definida, entendida como el arte y la ciencia de formular, implantar y evaluar las decisiones a través de las funciones que permitan a una organización alcanzar sus objetivos a largo plazo. En este sentido, la planificación estratégica no se ocupa de las decisiones futuras, sino del futuro de la organización a partir de las decisiones tomadas en el presente.

La alineación representa la "línea de visión" (en inglés como la line of sight) que va desde la alta dirección hasta el personal de base. Esta alineación consiste en enfocar y conectar los procesos de negocio de la empresa para cumplir con los objetivos globales, los cuales, para la mayoría de las organizaciones, se centran en la rentabilidad y el aumento del valor para los accionistas. Cuando cada persona en la organización comprende cómo su trabajo contribuye a los objetivos corporativos, las decisiones diarias están orientadas en la misma dirección.

Sin esa clase de alineación y entendimiento entre el personal, los esfuerzos técnicos se dispersan en "islas" funcionales y los resultados no se acumulan de forma medible en los indicadores que la gerencia monitorea.

Operativamente, este principio se materializa en la capacidad del líder para crear planes estratégicos que ganen el apoyo de la gerencia mediante la preparación de casos de negocio sólidos. Un caso de negocio se define un argumento bien razonado diseñado para convencer a una audiencia de los beneficios de una inversión, mientras se les educa sobre los cambios, costos y riesgos que formarán parte del esfuerzo.

Por lo tanto, no se trata solo de presentar datos técnicos, sino de conectar esos datos con las preocupaciones financieras y operativas de quienes aprueban los presupuestos, transformando el rendimiento de la planta en impacto económico y retorno de inversión (ROI).

Cuando cada persona en la organización comprende cómo su trabajo contribuye a los objetivos corporativos, las decisiones diarias están orientadas en la misma dirección.

La alineación entre el personal organizacional
La alineación entre el personal organizacional

Este tipo de alineación es necesaria porque de lo contrario los esfuerzos técnicos se dispersan y los resultados no se acumulan de forma medible en los indicadores que la gerencia monitorea.

Operativamente, este principio se materializa en la capacidad del líder para crear planes estratégicos que ganen el apoyo de la gerencia mediante una comunicación clara sobre el retorno de la inversión en confiabilidad. No se trata solo de presentar datos técnicos, sino de conectar esos datos con las preocupaciones financieras y operativas de quienes aprueban los presupuestos.

La Gestión del Riesgo

La Gestión del Riesgo
La Gestión del Riesgo

El riesgo, es definido bajo la normativa ISO 31000 como el efecto de la incertidumbre sobre los objetivos institucionales, es uno de los conceptos más importantes de este dominio.

Ahora dentro de estos, el Efecto, es una desviación de lo esperado, sea positivo o negativo

La incertidumbre como tal, proviene de una deficiencia de información relacionada con la probabilidad o consecuencia de un evento, y la administración de riesgos es una actividad que debe realizarse a lo largo de todo el ciclo de vida de los activos.

La Administración del Riesgo consiste en los siguientes puntos acorde a la imagen:

La Administración del Riesgo
La Administración del Riesgo

La Identificación de los riesgos y la responsabilidad gira en torno de:

Identificación de Riesgos y Responsabilidad del Personal de Mantenimiento
Identificación de Riesgos y Responsabilidad del Personal de Mantenimiento

Las seis categorías dominantes del riesgo que el profesional debe monitorear son:

  • Riesgo de Seguridad: Evalúa eventos que presentan peligro de lesiones personales, fatalidades o amenazas a la integridad física de las personas en la planta.

  • Riesgo de Medio Ambiente: Comprende la posibilidad de violar regulaciones ambientales o causar daños al ecosistema por la liberación de sustancias peligrosas.

  • Riesgo Financiero: Considera el impacto económico negativo y la afectación directa a la rentabilidad, presupuestos y el valor financiero de la organización.

  • Riesgo de Operaciones: Se refiere a eventos que limitan la capacidad operativa, afectando la producción y el cumplimiento de los objetivos del proceso.

  • Riesgo de Propiedad: Implica la posibilidad de daños físicos, pérdida o deterioro de los activos fijos e infraestructura de la empresa.

  • Riesgo de Reputación: Representa la pérdida de imagen pública, prestigio institucional o la confianza de los accionistas y la comunidad

Cada una de estas categorías el riesgo puede afectar directamente la continuidad del negocio si no se detecta y gestiona de forma proactiva y oportuna.

La clave para el manejo adecuado está en que la gestión del riesgo no debe de ser una actividad aislada y exclusiva del departamento de seguridad; debe integrarse en cada decisión de mantenimiento, desde la selección de tareas hasta la definición de los intervalos de inspección.

Para realizar un Análisis del Riesgo (QRA) efectivo siguiendo los lineamientos de la ISO 31010, el profesional dispone de herramientas que permiten ver más allá de lo cotidiano y anticipar eventos en la planta. El AMEF (Análisis de Modos de Falla y Efectos) es fundamental para identificar fallas potenciales antes de que ocurran, mientras que estudios como HAZOP y HAZARD examinan a fondo los peligros inherentes a la operación.

En este proceso, el uso de diversas distribuciones de probabilidad es clave para dar certeza a las decisiones. Estos análisis estadísticos buscan modelar el comportamiento de los sistemas, equipos, componentes e incluso modos de falla, dependiendo del nivel de profundidad al que se quiera llegar en el estudio. Dentro de este marco, el análisis de Weibull se consolida como la técnica predilecta para determinar la probabilidad de falla y predecir el comportamiento de la vida útil de los activos. Asimismo, modelos como Crow-AMSAA son aliados valiosos para realizar el seguimiento de la evolución del desempeño, permitiendo evaluar si la confiabilidad está mejorando o se está deteriorando con el tiempo.

Si un problema ya se ha manifestado, el Análisis de Causa Raíz (RCA) brinda la claridad necesaria para corregir el origen real de la falla y evitar que se repita, en lugar de solo atender el síntoma visible. Cabe resaltar que la normativa ofrece una amplia variedad de técnicas adicionales, como los diagramas de corbatín (Bow-Tie) o los árboles de fallas, que se eligen según las necesidades y el contexto de cada organización. Todas estas herramientas actúan de forma integrada para detectar riesgos físicos, humanos y latentes, permitiendo una intervención oportuna que protege la integridad del personal y la salud de los activos.

Un liderazgo efectivo en seguridad, salud y ambiente (HSE) implica integrar estos procesos en el corazón de todas las funciones de mantenimiento y confiabilidad para que dejen de ser requisitos externos y se conviertan en parte intrínseca de la cultura organizacional. Este enfoque fomenta el auto-liderazgo al empoderar a los trabajadores en el nivel más bajo posible, permitiéndoles tomar decisiones basadas en su formación y experiencia, lo que genera un profundo sentido de propiedad y responsabilidad sobre los resultados finales del negocio.

Específicamente, el auto-liderazgo se cultiva en cada área de la siguiente manera:

  • En Seguridad: Se activa al aprovechar la autoexigencia natural del personal por ser competente, otorgándoles la autoridad de detener procesos que consideren riesgosos y transformando la seguridad en una experiencia positiva de cuidado mutuo e interdependencia, donde cada empleado se convierte en el guardián de sus compañeros.

  • En Salud: Cuando el trabajador percibe que la gerencia se preocupa genuinamente por su bienestar integral tanto físico como mental, su nivel de satisfacción y compromiso aumenta, asumiendo su propio bienestar como un factor crítico para la productividad y el éxito de la empresa.

  • En Ambiente: Se promueve una autonomía responsable mediante la cual el personal se responsabiliza de la excelencia en la administración de recursos y la gestión de residuos, entendiendo que una planta confiable es, por definición, una planta segura y ambientalmente sostenible que protege los activos y a la comunidad.

Finalmente, con el uso de auditorías sistemáticas e independientes que no tienen un fin punitivo (de otorgar responsabilidades), sino que actúa como una herramienta estratégica para identificar brechas de desempeño, validar el cumplimiento de normativas internacionales y regulaciones locales (como las normas ISO u OSHA) y asegurar la mejora continua, de acuerdo con la premisa fundamental de que lo que no se audita, mide o comprueba, no se puede mejorar.

Gestión del cambio y la comunicación estratégica

Ningún plan estratégico sobrevive sin una gestión efectiva del cambio.

La Gestión del Cambio se define como el proceso de introducir cambios planificados en una organización, liderándola a través de una serie de pasos para alcanzar una meta definida e involucrando a actores clave y partes interesadas para minimizar la resistencia

Siguiendo los principios de liderazgo que Simon Sinek popularizó, la comunicación siempre debe comenzar con el por qué como la razón lógica detrás de cada decisión.

Proporcionar ese contexto, incluso ante malas noticias, permite que los involucrados ajusten sus expectativas y colaboren en la solución. Mantener a las personas sin información solo genera emociones negativas que bloquean el progreso.

La Comunicación y el Personal Involucrado
La Comunicación y el Personal Involucrado

Para la alta dirección, el profesional debe dominar la comunicación ejecutiva. Todos los altos ejecutivos suelen mostrar impaciencia ante informes que no conectan rápidamente con sus preocupaciones financieras o operativas. Por eso se recomienda comenzar siempre por los resultados de alto nivel y la llamada a la acción, reservando los detalles técnicos para quien los solicite.

Además de todo lo anteriormente mencionado, por decirlo de un modo similar, es importante recordar un gran detalle, y es que no solo los equipos y sistemas los que atraviesan cambios, puesto que todo el personal de base y los mandos intermedios, al ser humanos, también pasan por una curva de cambio tomada en cuenta por la confiabilidad humana que incluye etapas como shock, negación, ira, miedo, aceptación y compromiso. Detrás de todas estas etapas, el líder de confiabilidad debe identificar en qué etapa están sus colaboradores para ajustar su comunicación y lograr el manejo de cualquier situación en consecuencia.

Roles, responsabilidades y recursos presupuestales

La ejecución del plan estratégico requiere una asignación clara de roles mencionados anteriormente y el aseguramiento de los recursos financieros necesarios.

Para los roles, la Matriz RASCI es el método más sencillo y eficaz dentro del marco de la SMRP para definir y documentar las funciones en un proyecto o proceso de negocio. Además de que también establece explícitamente quién ejecuta, quién responde, quién apoya, quién se consulta y quién se informa en cada actividad del plan.

Sus siglas desglosan roles específicos:

  • El Responsable (R) es quien ejecuta la tarea;

  • El que Rinde cuentas (A) está a cargo del cumplimiento del plan y los resultados finales;

  • El de Soporte (S) facilita la implementación de las actividades;

  • El Consultado (C) interviene como asesor experto;

  • y por último, el Informado (I) debe conocer el progreso de las acciones.

Al asignar estos roles, se eliminan ambigüedades técnicas y se asegura que cada fase del plan estratégico cuente con un dueño claro, evitando solapamientos o vacíos en la gobernanza, es decir, que las tareas queden a la deriva por falta de una asignación formal.

Operativamente, esta herramienta permite a los líderes de confiabilidad resolver vacíos en la gobernanza y corregir prácticas de comunicación deficientes, las cuales suelen ser la causa principal de los fracasos en la implementación de estrategias.

En el contexto del Body of Knowledge (BoK), el uso de RASCI es vital para garantizar que todos los departamentos involucrados como mantenimiento, operaciones y finanzas trabajen de forma alineada, eliminando la "mentalidad de silo" donde la información no se comparte. De este modo, la matriz no solo sirve para organizar el trabajo diario, sino que actúa como una salvaguarda para la rendición de cuentas, asegurando que los objetivos de alto nivel se traduzcan en responsabilidades individuales medibles y verificables.

Para los recursos, el profesional debe desarrollar la habilidad de preparar casos de negocio que justifiquen inversiones en confiabilidad. Esto implica comprender métricas financieras como la Tasa Crítica de Rentabilidad (Hurdle Rate), que es la tasa mínima que un proyecto debe alcanzar para que se apruebe su financiación.

Integrar esta métrica en la justificación de un programa de mantenimiento transforma el argumento de "necesitamos más presupuesto" en "esta inversión genera este retorno en este período", un lenguaje que la gerencia puede comprender y con el que puede tomar decisiones.

La figura del campeón o promotor es otro concepto central en este pilar. Se trata de un profesional que se identifica con las nuevas iniciativas de confiabilidad y utiliza todos los medios a su alcance para combatir la resistencia organizacional, incluso asumiendo riesgos personales en ese proceso. Este rol emprendedor interno es el que sostiene los programas de mejora cuando la motivación inicial declina o cuando surgen obstáculos institucionales.

Gestión de activos y planificación estratégica

La conceptualización de la Gestión de Activos, según su normativa se define en la imagen como:

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La Consideración de la Gestión de Activos

Un Plan Estratégico de Gestión de Activos traduce los objetivos de la organización en políticas, objetivos y acciones concretas sobre los activos físicos. Para que sea efectivo, debe incluir un análisis del estado actual, la definición de brechas frente al estado deseado, los recursos necesarios y los plazos de implementación.

Entre las herramientas de planificación estratégica más utilizadas en este contexto se encuentran el análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas), el análisis PEST para evaluar el entorno político, económico, social y tecnológico, y las matrices de priorización que permiten ordenar las iniciativas según su impacto y su factibilidad. El Plan Estratégico de Mantenimiento y Confiabilidad se deriva de este análisis mayor y especifica las políticas de gestión de fallos, los programas de monitoreo y los objetivos de disponibilidad para cada familia de activos críticos.

Para desarrollar una dirección estratégica sólida, el líder necesita obtener apoyo, asegurar recursos y comunicar los beneficios de forma que cada grupo de interés entienda cómo el plan protege sus objetivos particulares. Esa capacidad de articular el plan estratégico en múltiples lenguajes (técnico, financiero, operativo) es lo que separa al líder de confiabilidad del gestor tradicional.

Medición y seguimiento de indicadores claves de desempeño

Proceso de Identificación de Indicadores
Proceso de Identificación de Indicadores

Como lo estableció el Dr. H. James Harrington, ingeniero estadounidense, referente mundial en mejora continua y expresidente de la ASQ (1985-1986): "La medición es el primer paso para el control y la mejora. Si no se puede medir algo, no se lo puede entender. Si no se lo entiende, no se puede controlar. Si no se puede controlar, no se puede mejorar".

El Plan Estratégico de Mantenimiento solo tiene valor si está respaldado por un sistema de medición que demuestre su impacto en los resultados del negocio. Estos indicadores deben de estar distribuidos a través de los cinco pilares del conocimiento, permitiendo una visión holística y equilibrada del desempeño de la organización

Los Indicadores Clave de Desempeño (KPIs) deben seguir la metodología SMART: específicos, medibles, alcanzables, realistas y acotados en el tiempo, asegurando que los datos recolectados sean consistentes y fáciles de interpretar para la toma de decisiones estratégicas.

  • Para la última versión de la guía de mejores prácticas (6.ª edición, publicada en 2020), la SMRP establece un compendio técnico de más de 70 métricas e indicadores clave de desempeño (KPIs)

  • 5.ª edición: Identificaba más de 67 medidas de desempeño y métricas relacionadas.

  • Año 2006: El comité de mejores prácticas reportaba 45 métricas en proceso de desarrollo e identificación

Entre algunos de ellos, la distinción entre indicadores de adelanto (Leading) e indicadores de atraso (Lagging) es fundamental.

  • Los indicadores de adelanto miden el proceso y permiten actuar antes de que el resultado se deteriore; son más difíciles de definir, pero más fáciles de influir.

  • Los indicadores de atraso miden el resultado final y son más fáciles de medir pero difíciles de cambiar una vez que el daño está hecho.

Respecto a la jerarquía de los indicadores, esta nos sirve para conectar a las métricas operativas con los grandes índices financieros.

  • En la cima de esta jerarquía se encuentran indicadores como el ROA (Rentabilidad de los Activos), que refleja cuánto ingreso genera la empresa por cada unidad de activo en su balance.

  • Por debajo se desglosan indicadores de disponibilidad, confiabilidad y mantenibilidad que alimentan directamente ese resultado.

El Cuadro de Mando Integral (Balanced Scorecard) organiza estas métricas en cuatro perspectivas: financiera, cliente, procesos internos y aprendizaje y crecimiento, permitiendo una visión holística del desempeño organizacional.

La diferencia entre un Cuadro de Mando y un Panel de Control (Dashboard) también es importante; mientras un panel puede mostrar datos individuales sin contexto, el cuadro de mando muestra obligatoriamente el progreso en relación con un objetivo específico a lo largo del tiempo. De hecho, solo este ultimo (cuadro de mando) permite alinear el trabajo diario con la estrategia organizacional de forma efectiva.

La Preparación de Casos de Negocio

Respecto a lo que debemos estar atentos para siempre lograr apuntar al negocio y tomar buenas decisiones es lograr conectar cada tarea con objetivo que se quiera lograr como lo indica la siguiente imagen

La
La Preparación de Casos de Negocio

Cada uno de estos es fundamental para el éxito del negocio, desde el mantenimiento lo pueden ser también para declarar las prioridades de trabajo, por ejemplo, en el último de estos objetivos podemos visualizar a la capacidad de degradación que es un elemento que usualmente es considerado dentro de los estándares avanzados y específicos sobre ISO e IEC, mientras más conocemos sobre estos equipos, sus modos de fallas y mecanismos de daño podemos lograr hacer proyecciones de su degradación con el objetivo de asignar intervalos de inspección e inclusive mantenimientos correctivos programados acorde al nivel de experiencia en los equipos de una forma más acertada.

Conclusión

El primer pilar del SMRP Body of Knowledge es la base sobre la cual los demás dominios técnicos adquieren significado en el contexto empresarial. Si no se logra encontrar la capacidad para alinear las actividades de mantenimiento con los objetivos estratégicos de la organización, de comunicar resultados en términos financieros y de gestionar el riesgo de forma integral, el dominio técnico de los activos pierde su conexión con el valor real que genera para la empresa.

Quien pueda dominar este primer pilar puede construir planes estratégicos que obtengan financiación, liderar procesos de cambio cultural con herramientas psicológicas y de comunicación, y demostrar con métricas objetivas que la confiabilidad no es un gasto sino una inversión con retorno medible. Esa transformación de perfil, desde el técnico que repara al estratega que optimiza, es el aporte central de este pilar a la carrera del profesional que busca la Certificación CMRP.

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